Monday, December 5, 2016

Serpiente cola de araña desconocida hasta 2001




Si temes a las serpientes, tal vez no te entusiasmará saber que hay una víbora que se hace pasar por una araña. Se trata de la rara víbora de cola de araña iraní (Pseudocerastes urarachnoides), la cual menea una “araña” falsa, y es que en la punta de su cola tiene un señuelo carnoso con escamas que semejan patas, con el cual hace que las aves se acerquen lo suficiente para atacarlas.

Durante un estudio de tres años, un equipo encabezado por el biólogo Behzad Fathinia, de la Universidad Yasouj de Irán, observó y filmó por primera vez a la serpiente cazando en la Provincia de Ilam.

Los científicos vieron al reptil, camuflado para fundirse perfectamente con su entorno rocoso, aguardando en emboscada mientras sacudía su falsa araña.

Cuando un pájaro picoteó el señuelo, la víbora venenosa lanzó un ataque relámpago de apenas 0.2 de segundo, según los hallazgos publicados recientemente en la revista Amphibia-Reptilia.

Perfecta desconocida hasta 2001, esta víbora solo se conocía por un espécimen mal identificado, el cual fue obtenido durante una expedición estadounidense en Irán, en 1968.

 La extraña estructura de la cola era tan distinta de todo lo documentado en otras serpientes, que se consideró un defecto congénito o un desarrollo anormal.

Sin embargo, especímenes posteriores presentaron la misma característica, así que los científicos describieron al animal como una nueva especie, formalmente, en 2006.

Mientras los científicos sospechaban que la singular cola servía para atraer presas, las observaciones del equipo sobre la impresionante captura del ave al fin han confirmado la teoría. El equipo halló que las serpientes adultas solo depredaban aves migratorias, en su mayoría parúlidos

No cazaban aves locales, lo que sugirió que las especies residentes conocían el truco arácnido de la víbora. El nuevo estudio reveló también que la víbora empieza a desarrollar el señuelo después de nacer, y que la “araña” queda completa en la adultez

No se sabe si solo los adultos capturan aves, aunque el equipo observó víboras jóvenes con señuelos subdesarrollados que cazaban lagartijas, informa Fathinia

La víbora de cola de araña usa su señuelo para capturar diversos parúlidos del género Acrocephalus.
No es un cascabel Si bien la extraña cola se parece un poco al cascabel de los crótalos, los hallazgos del equipo demuestran que son completamente distintos. “Los profundos cambios anatómicos de las serpientes de cascabel, como la fusión de vértebras, ocurren [cerca de la cola], mientras que en la víbora de cola de araña, todas las vertebras de la cola son normales”, explica Fathinia.

Por otra parte, los cascabeles están hechos de segmentos de queratina duros que se refuerzan cada vez que la serpiente muda de piel; en cambio, el “cuerpo” abultado del señuelo de araña consiste de tejido blando.

La ilusión de patas de araña se debe a unas escamas alargadas que se proyectan de la cola y se erizan durante la emboscada, creando el aspecto arácnido del señuelo, señaló el equipo.

Un señuelo complejo “Es incuestionable que se trata del señuelo de depredación más complejo que se conoce en las serpientes o cualquier otra especie de reptil que utiliza tácticas para atraer presas”, dice Gordon Schuett, biólogo evolutivo y herpetólogo del Instituto Copperhead en Spartanburg, Carolina del Sur.

Diversas víboras y serpientes usan señuelos para capturar presas, pero casi siempre son relativamente simples y el más común es una cola alargada de color blanco, amarillo, o negro que imita un bocadillo en movimiento, señala Schuett, quien no participó en el nuevo estudio. “No obstante, el movimiento de la cola puede ser bastante distinto en las diferentes especies –agrega-

Ranas, aves, y lagartijas son vulnerables a esos señuelos”. Con todo, una serpiente que engaña a otros animales para que intenten darle un mordisco, también puede volverse vulnerable.

El equipo del estudio notó que el señuelo de la serpiente de cola de araña era susceptible de daños, y en un caso, fue arrancado a picotazos