Tuesday, April 26, 2016

Bonita historia sobre la estatua de un perro japonés


Bronze statue of Hachiko at Shibuya

22/04/2016

Se dice que los perros de la raza originaria de Japón, Akita, son extremadamente leales a sus dueños. Se sabe de su existencia como raza hace más de 3000 años y, aunque en el pasado han sido usados como perros de defensa y ataque en conflictos bélicos o en cacerías de osos, no es una raza potencialmente peligrosa. Sí está clasificada como tal en España, pero son perros que no buscarán el enfrentamiento o no se alterarán en situaciones de estrés, aunque sí reaccionan si son retados. Los akita tienen un carácter amistoso con las personas en general a no ser que demuestren malas intenciones, y no suelen ladrar si no tienen un buen motivo.

Sin embargo, este Akita es mucho más especial, y por ello una estatua de bronce lo recuerda enfrente de la estación de tren de Shibuya, Tokio. Además, Hachikō, nombre con el que se le conocía al animal, está fuertemente arraigado en la cultura japonesa por sus valores, apareciendo referencias de él en gran cantidad de series manga, anime, videojuegos, películas, libros, etc.

Hachikō

Hachikō nació en 1923 en una granja cerca de la ciudad de Odate, en la Prefectura de Akita, prefectura de la que son originarios los perros de esta raza. Un año más tarde fue regalado al profesor del Departamento de Agricultura en la Universidad de Tokio, Eisaburō Ueno, que recientemente había perdido a una perra, circunstancia que lo entristeció mucho. El profesor decidió quedarse con el perro, del que pronto se encariña. Le llamó Hachikō, ocho en japonés, ya que notó que el perro tenía una pequeña desviación en las patas delanteras.

La raza de Hachikō es tremendamente inteligente, y este animal acompañaba a su dueño hasta la estación de tren para despedirse todos los días cuando este se iba a trabajar a la Universidad. Pero no es todo, al final del día Hachikō volvía a la estación para recibirlo, una rutina que se convirtió en algo necesario para los dos. Esta extraordinaria relación de mascota y dueño no pasó desapercibida por los vecinos y por los comerciantes de las tiendas cercanas. Lamentablemente esta rutina se interrumpió cuando, repentinamente, el 21 de mayo de 1925 el profesor Ueno sufrió un paro cardíaco mientras daba sus clases en la Universidad de Tokio.

Hachikō

Ese mismo día Hachikō esperó a su dueño en la estación, sin embargo el profesor nunca regresó. Hachikō no regreso a casa, se quedó a vivir en la estación, esperando la llegada de su dueño durante los próximos 9 años. Mucha gente de la estación que fue testigo de la relación del dueño y del perro cuidó al animal durante dichos años. este Akita Inu se ganó la admiración de quien lo rodeaba, llegando a ser apodado “el perro fiel” y homenajeado con una estatua cerca de la estación en 1934. El 8 de marzo de 1935 Hachikō fue encontrado muerto frente a la estación de Shibuya a causa de un cáncer terminal y una filariasis (causa encontrada muchos años después).

Hachikō disfrutó de un velatorio al que acudió la viuda del profesor Eisaburō Ueno, y que fue cubierto por los medios de la zona. Al lado de la tumba del profesor Ueno, en el Cementerio de Aoyama, se construyó un monolito con su nombre. Sin embargo, el cuerpo de Hachikō fue disecado y guardado en el Museo de Ciencias Naturales del Distrito de Ueno.


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